27 de diciembre de 2010

Rendirse no es una opción

Querida amiga, una vez alguien me dijo que los sueños no se cumplen si una no quiere, y la verdad, creo que llevaba toda la razón. El futuro es incierto, nadie sabe lo que puede pasar, pero aún así siempre he creído que cada uno se labra su propio destino. Por ello te doy este consejo; plántale cara a las dificultades, problemas o a todo cuanto te impida ser feliz. Cree en imposibles, haz todas las locuras que seas capaz de imaginar, disfruta de cada momento por más absurdo que pueda parecer, sé tu misma siempre y no dejes que tus sueños se marchiten bajo el manto del pesimismo. Lucha por aquello en lo que de verdad crees y pon tus objetivos a la altura del sol sin miedo a que no se cumplan, pues siempre podrás crear otros nuevos.
En cuanto al amor, no te preocupes demasiado, porque de una u otra forma llegará a ti, incluso de la más estúpida y sólo tú sabrás cuando es el definitivo.
Debes saber que, aunque hagas todo lo que aquí te estoy diciendo, pasarás malos momentos, eso nadie lo puede evitar. Entonces, prométeme que no te rendirás fácilmente. Grita cuando te sientas pequeña, para que todos puedan oír tu voz. Llora si lo necesitas pero, sobre todo, cuando sientas que ya nada vale la pena, llámame, e intentaré sacarte una sonrisa, consiguiendo por un momento que lo olvides todo y vuelvas a ser la persona sencilla que yo conozco.
Que seas tú quien dibuje su propio final feliz.

29 de noviembre de 2010

Lo conseguí

¿Sabes? Creo que ya lo he superado, creo que he aceptado definitivamente la realidad.
Lo sé, te parecerá que he tardado mucho, pero, se suele decir que más vale tarde que nunca ¿no?
La verdad, no puedo comprender cómo ha ocurrido. Ha sido, como algo inesperado. No pensé por un instante en que, alguna vez, pudiera lograrlo, que alguna vez todo volviera a un estado parecido a la normalidad.
He dejado de hacer cada mañana dos tazas de café, y de entristecerme mirando como la tuya se enfría poco a poco sobre la mesa. Ya no busco tu rostro, tu mirada entre la gente que camina por la calle.
He dejado de llorar. Simplemente, no me quedaban más lágrimas que poder derramar.
Ya no siento tu presencia en cada rincón, no oigo tu risa, incluso tu olor ha desaparecido.
He dejado de pensar en ti a cada minuto, a cada segundo del día, porque me he dado cuenta de que no se puede vivir de esperanzas absurdas.
Por más que te busco, ya no te encuentro en mis sueños. Te has esfumado. Como desvanecido con una ráfaga de viento helada. Finalmente el dolor me ha dejado. Finalmente, te has ido.

30 de octubre de 2010

Sueños

Esta noche tuve un sueño. No recuerdo donde estaba. Solo se que tú estabas allí. Conmigo.
Sentí calor, tranquilidad. Me sentía feliz, como en una nube...De pronto desapareciste, pero me quedé con algo tuyo; una carta. En esa carta me decías las cosas más bonitas que había oído en mi vida. Pero hubo una cosa que, hizo mella en mi corazón, escribiste que 'me querías'.
Me querías, sonaba tan extraño, pero a la vez tan real que lo creí sin dejar lugar a dudas. Me querías. ¿Que dos simples palabras puedan hacerte sentir tantas cosas a la vez...?
Pero la carta no acababa ahí, también escribiste que, desde que te hablé, desde que te miré por primera vez supiste que sería una persona especial en tu vida. Y que desde aquel beso que me robaste no habías podido dejar de pensar en mi.
Al terminar de leer aquella hermosa carta alguien me abrazó por la espalda. Sonreí. Sabía que eras tú. Y entonces me giraste, nos encontramos cara a cara oyendo nuestras respiraciones a una distancia prácticamente centesimal, cuando después de mirar tus preciosos ojos azules, te besé. Fue el beso más perfecto que nunca podía haber imaginado. Era un momento...¿Cómo decirlo? MÁGICO...
Lástima que los sueños solo sean eso, sueños. Lástima que yo nunca me he atrevido a decirte lo que siento por ti y que tú tampoco lo hayas hecho. Sólo espero que algún día logremos vencer las distancias antes de que sea demasiado tarde...y pueda decirte que 'Te quiero'.

12 de octubre de 2010

¿Quien dijo imposible?

Imposible. Esta palabra que tanto usamos y que muchas veces nos hace pasar tan malos ratos. No me gusta, no me gusta nada, prefiero decir improbable,.. como todo el mundo, supongo. Pensaréis que no hay mucha diferencia, pero yo veo una distancia abismal entre ellas.
La real academia, define imposible, como a lo que no tiene facultad ni medios para ser o suceder, e improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente.
La improbabilidad duele menos, porque deja un huequito a la esperanza, a la ilusión. Será por eso que todos la preferimos antes que a la imposibilidad.
Improbable era que el hombre llegara a la luna, pero Neil Amstrong lo hizo. Improbable era que el presidente de EEUU fuera de color, pero Barack Obama lo consiguió. Nadal desbancando del número uno a Federer, sucedió. Una periodista convertida en princesa, se hizo realidad.
El amor, las relaciones, los sentimientos, no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino improbables. Porque lo improbable es por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, una posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo. Porque nunca sabes cuando lo imposible, puede convertirse en improbable.

30 de septiembre de 2010

Valió la pena

Sí, creo que valió la pena. Se que nada volverá a ser cono antes, sé que esa complicidad ha desaparecido, que aquella amistad que las dos compartíamos se esfumó. Y tú bien sabes que no fue mi voluntad, sino la tuya. Pero aún así, pienso que valió la pena compartir esos momentos contigo, esas risas, esos secretos, esos momentos ridículos que nos gustaba recordar de vez en cuando o las tonterías de las series de televisión, que repetíamos una y otra vez hasta la saciedad...
No te guardo ningún rencor, no te odio por ello, es más, me has ayudado. Gracias a ti he conocido a varias personas que ahora son importantes en mi vida y que realmente no pensé que algún día lo fueran. Y, aunque no olvido esos ratos tan amargos que me hiciste pasar, pienso que seguramente dentro de algún tiempo lo habré hecho. Entonces, sólo guardaré un bonito recuerdo de aquella amistad de mi infancia, y parte de mi adolescencia, que, aunque no lo creas, yo estimaba y que ya forma parte de mi historia, y de mi vida.

22 de septiembre de 2010

Acabar con los miedos

Todo empezó un día cualquiera, un día nada especial para los demás. Tú llevabas ya algún tiempo rondando por mi cabeza, justamente el mismo tiempo que hacía de aquel viaje. Yo no podía dejar de pensar en tu sonrisa, en los momentos tan mágicos que habíamos pasado juntos, sí, mágicos, porque casi no podía creer que todo aquello hubiera pasado, llegué a pensar que eras producto de mi imaginación, que todo había sido un sueño, que mi cabeza se había vuelto loca al no encontrar una persona como tú y te había creado en mi subconsciente tan perfectamente que podría jurar que eras real.
Pero entonces una tímida idea asomó por mi cabeza, esa idea me decía que no te podía dejar escapar, que lo que habíamos vivido, aquello que ocurrió entre dos desconocidos no podía ser ignorado, no podía ser olvidado, que me tenía que subir al tren, tenía que saltar al vacío, que no te podía dejar escapar...y así me aferre a la poca valentía que me suele caracterizar en temas sentimentales, escondí mis miedos lo mejor que pude y me subí a ese tren, ese tren que me llevó a ti, a lo nuestro.
Hoy puedo decir que nunca me hubiera perdonado que el miedo me superara, no haber hecho lo imposible por estar a tu lado, y sobre todo, no tenerte. No tener tus besos, tus abrazos, tu mano acariciándome el pelo de esa manera que sólo tú sabes, los nervios que recorren mi cuerpo durante ese ínfimo instante antes de darte un beso, o incluso tu forma de sacarme de quicio.
Esos miedos que tuve un día, hoy se han transformado en otro tipo de miedo, miedo a que te quieras bajar del tren, a que ya no te interese viajar conmigo y te me dejes en la primera parada que encuentres. Pero ¿sabes? haré con ellos lo mismo que hice con los otros, los esconderé en un baúl y sólo pensaré en devolverte toda la felicidad que me has dado y que todavía me sigues regalando.

Este es un texto que me enviaron por tuenti para que lo arreglara y, bueno...¡aquí está! espero que os guste ;)

10 de septiembre de 2010

Magia

Esa palabra que todos hemos nombrado alguna vez y por supuesto hemos querido poseer. Esa palabra que parece esconder tantos secretos, secretos que deseamos descubrir. En la infancia, la queremos para convertirnos en príncipes, princesas o simplemente magos. Hemos pensado miles de cosas que podríamos hacer con ella, cosas como volar, hacerse invisible o viajar en el tiempo. O a veces hasta para sacarnos de algún apuro...
Pero no nos damos cuenta de que la magia no es algo que se pueda tener o no, la magia esta, aparece en ciertos momentos, momentos especiales de nuestra vida, momentos que no se repiten muy a menudo pero que nos llenan cuando ocurren. La magia esta en todas las personas que creen que estos momentos fugaces pueden ocurrir. Momentos como un primer beso, tumbarse a mirar las estrellas o pasear por la noche en la playa con esa persona especial, la magia esta en nuestros deseos, sueños e imaginación.

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